Escobar Henao
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ESCOBAR HENAO: LA MODA CHE FA RIFLETTERE
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ARTÍCULO REVISTA VANITY FAIR  ITALIA 05 DE MARZO 2012

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HENAO, IL FIGLIO DI ESCOBAR ENTRA NEL MONDO DELLA MODA

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ARTÍCULO REVISTA GQ ITALIA 13 FEBRERO 2012

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Sebastián Marroquín

Día Internacional de la Paz.

 
 
En el marco de la “celebración” de éste día, quiero compartir lo que siento en mí intimidad acerca de La PAZ. Soy hijo de un país que lleva medio siglo en guerra. Los cañones de mi patria tienen la voz ronca ya de tanto disparar, continúan aún hoy anunciando la ausencia de ese Derecho esencial para cualquier proyecto de humanidad y de sociedad en mí país, Colombia; Un país donde no sólo de metal son esas voces que alientan la guerra. Hay que saludar y hacer La Paz.

 

Mi padre no fue un gran contribuyente de Paz y dejó a su paso una cultura de violencia y de ausencia de Valores Humanos que acabó con los sueños de Colombianos muy queridos y que terminó con su propia vida a los 44 años. Yo estuve a punto de caer en el error de repetir su historia y a pesar de haber sido uno de sus más duros críticos, nunca abandoné el amor y el respeto que como hijo le debo y profeso. Vi también a mi padre hacer cosas muy buenas. Las malas ya se conocen suficiente. Debo respeto a toda víctima, y así a mi padre, en nombre del amor y de las cosas positivas que tuve el privilegio de conocer de él. Es un equilibrio difícil de encontrar.

 

Desde la distancia y la silenciosa perspectiva que te brinda el exilio y el ostracismo, veo orgulloso a una Colombia que va adelante en el camino a la prosperidad, ostentando un título que la ubica entre las primeras economías de América Latina.

 

Pero, sin Paz no habrá prosperidad sustentable ni verdadera. Estamos rezagados en el camino de la Paz. Somos el último país en guerra interna del continente. Aunque hay muchas otras guerras en toda América que son casi igual de viejas y así de inútiles. Esta realidad actual muestra lo peor de nuestra humanidad, es la degradación misma del ser al punto mismo de su perdición. La Paz es un Derecho, es un Deber, un Compromiso de bien y es una responsabilidad cotidiana y ciudadana que debemos administrar Todos en una búsqueda permanente de humildad y respeto mutuo. Es urgente salir al rescate de los Valores Humanos perdidos en el conflicto.

 

Para llegar a la verdadera Paz, debemos ejercitarnos en el diálogo respetuoso, luego prepararnos para enfrentar las crudas verdades de la guerra y calmar los ánimos para cuando la tolerancia escasee, para poder así hablar con seriedad y profundidad sobre la terrible ausencia de Valores que nos convoca. Abandonar los prejuicios no es tarea menor durante el camino.

 

Y juntar la valentía necesaria para dar paso a una genuina reconciliación le revuelve el estómago a cualquiera. Lo sé porque lo he vivido en carne propia al pedir perdón por pecados que no cometí a la vez que he sido perseguido por ellos, pero sentí la responsabilidad moral de buscar y de pedir algo que nos cuesta mucho dar a todos, pero que nos gusta recibir: El Perdón.

 

Hay que visualizarlo como una real y palpable posibilidad para lograr la Paz. Perdón no significa olvido ni impunidad. Perdón es sanación de una herida que hay que cerrar y que no nos va a dejar caminar si no la atendemos a tiempo. El odio no construye futuro, propicia la autodestrucción. Si nos negamos a perdonar, estamos perpetuando con ello el dolor y el odio propagado por la violencia sufrida. Nos arriesgamos al crecimiento exponencial de la violencia.

 

Perdonar es de hecho el único vehículo humano y sólido para alcanzar la Paz. La cicatriz de la guerra permanecerá viva como la memoria misma, pero no habrá más derramamiento de sangre. Y así el futuro que le construiremos a nuestros hijos –si logramos la Paz más allá de los uniformes y las diferencias políticas- será verdaderamente más próspero y esperanzador, que si continuamos empeñados en limpiar una sangre con la otra. 

 

Si tenemos que defender nuestras ideas con armas, entonces es menester revisar nuestras ideas.

 

Te invito a construir Paz conmigo y con todos tus enemigos. Es posible. Así lo he hecho yo con todos los que heredé. No es una utopía. Hay que darle paso al futuro, demos todos un paso hacia la Paz.

 

Sebastián Marroquín, Arquitecto.

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